24/6/13

¿Cómo hacer la maleta?

He tenido que hacer una entrada especial dedicada a las maletas porque hacer maletas es algo que me apasiona. Algunos amigos me llaman para que les ayude y yo acudo encantada. Me divierto haciéndolo y le dedico tiempo. Al fin y al cabo, de ello depende tu comodidad y disfrute.

Lo principal a la hora de empaquetar es saber diferenciar bien lo necesario de lo no necesario, tarea complicada. Esto lo tuvimos que llevar a cabo cuando hicimos el Interrail de 21 días por Europa con una mochila de 50 litros. Si pudimos sobrevivir a ese equipaje, no creo que cueste ningún esfuerzo hacer una de 23 kilos. Además de las listas, que como sabéis, son mi pan de cada día.

20/6/13

Preparativos para viajar: NEPAL


National Geographic
Queda menos de una semana para que me embarque en la nueva aventura y las mariposas y demás insectos están disfrutando de un combate de judo en mi estómago. Ya sabéis: miedo a lo desconocido, expectativas y emoción. De nuevo vuelven las despedidas que tan poco me gustan, pero darán paso a los reencuentros y eso me gusta más.

12/6/13

Cosas que hacer (antes de morir)


Estos días en España los estoy viviendo intensamente, ya lo dejé claro en la entrada anterior. Estoy bordando en la memoria cualquier cosa sin importancia que me dicen mis amigos y me hacen reír hasta morir. Viviendo la vida, que creo que se trata de eso.


26/5/13

La Mancha y sus encantos



Hoy comienzo el post con un compañero de excepción, mi amado Quijote. El más cuerdo de los locos y el más loco de los cuerdos, que nos regala perlas como la que encabeza el post. Estos días me estoy acordando de él más de lo habitual. Como todos sabéis, estoy en un paréntesis de mi vida en el que me dedico a cultivar la mente (o a destrozarla, según como se mire). Incluso aquí, en un pueblo manchego por el que Alonso Quijano y Rocinante paseaban (aunque a Cervantes se le olvidara escribirlo) hay mucho que mirar, aprender y vivir.

8/5/13

Cambios

Ni siquiera ha pasado una semana desde que le dije adiós y ya la echo de menos. Sí, Londres se ha quedado marcada a fuego en alguna parte de mí y a pesar de sus ires y venires al final me hizo comprender la esencia del asunto.

Tengo que decir que me trató como lo haría el perro del hortelano, que ni come ni deja (los refranes siempre me han parecido una fuente de conocimiento infinito). Al principio muy bien, cautivándome poco a poco pero cuando me acostumbré me clavó el puñal por la espalda y las cosas se torcieron en mi vida o simplemente en mi mente.