Hace años me preguntaron:
¿Cuáles son tus pasiones? Mi mente se quedó en blanco sin saber qué responder.
Supongo que me encontraba en mitad de una vorágine de sensaciones y un
torbellino de emociones llamado adolescencia. Hoy en día tengo claras mis
prioridades y mis sueños. Por eso, cuando me preguntaron hace unos días qué era
para mí viajar, lo tuve claro.
Viajar es, hoy en día, mi
vida, mi pasión. Pero reconozco que existen dos tipos de viajes que me
embelesan. Uno de ellos es el viaje a través de mundos físicos, a través de
veredas desconocidas mientras las viejas ideas forjadas a fuego se van
difuminando de la mente. El otro tipo de viaje es el de los paisajes
fantásticos, los recorridos de la mente a través de un buen libro.
