Un encuentro fugaz ha bastado para reconciliarme con la ciudad de las mil culturas. Londres siempre ha sido, para mí, La Ciudad por antonomasia. Es como el amante cruel que te destruye y te construye con solo una gélida mirada. Reconozco que yo fui una débil enamoradiza a la que fue envenenando poco a poco y que le ha bastado unas pocas horas para tenerme de nuevo a sus pies. Nunca ha sido una relación fácil y durante años hemos vivido en un tira y afloja que estoy segura, acabará en desgracia. Pero confieso que estoy entregada de nuevo, suspirando por sus recovecos. En el amor, hay que encontrar a alguien que te haga sentir como la mejor versión de ti mismo. Y mi mejor versión, como decía Faulkner, es la que prefiere "el dolor a la nada, la bofetada a la ignorancia, la pena al vacío, el desprecio a la indiferencia y el grito a la apatía."
22/5/14
10 cosas que me gustan de Londres
Un encuentro fugaz ha bastado para reconciliarme con la ciudad de las mil culturas. Londres siempre ha sido, para mí, La Ciudad por antonomasia. Es como el amante cruel que te destruye y te construye con solo una gélida mirada. Reconozco que yo fui una débil enamoradiza a la que fue envenenando poco a poco y que le ha bastado unas pocas horas para tenerme de nuevo a sus pies. Nunca ha sido una relación fácil y durante años hemos vivido en un tira y afloja que estoy segura, acabará en desgracia. Pero confieso que estoy entregada de nuevo, suspirando por sus recovecos. En el amor, hay que encontrar a alguien que te haga sentir como la mejor versión de ti mismo. Y mi mejor versión, como decía Faulkner, es la que prefiere "el dolor a la nada, la bofetada a la ignorancia, la pena al vacío, el desprecio a la indiferencia y el grito a la apatía."
6/5/14
Viajar es vivir
Hace años me preguntaron:
¿Cuáles son tus pasiones? Mi mente se quedó en blanco sin saber qué responder.
Supongo que me encontraba en mitad de una vorágine de sensaciones y un
torbellino de emociones llamado adolescencia. Hoy en día tengo claras mis
prioridades y mis sueños. Por eso, cuando me preguntaron hace unos días qué era
para mí viajar, lo tuve claro.
Viajar es, hoy en día, mi
vida, mi pasión. Pero reconozco que existen dos tipos de viajes que me
embelesan. Uno de ellos es el viaje a través de mundos físicos, a través de
veredas desconocidas mientras las viejas ideas forjadas a fuego se van
difuminando de la mente. El otro tipo de viaje es el de los paisajes
fantásticos, los recorridos de la mente a través de un buen libro.
28/4/14
Tradiciones
Cuando volví de Nepal, después de una temporada viviendo fuera de España, me propuse a mí misma disfrutar de mi alrededor con ojos nuevos, con la mirada renovada. Había visto parajes incomparables, algunos paradisíacos. Había disfrutado de las tradiciones más antiguas y había aprendido de ellas.
En la rutina de mi vida madrileña, en cambio, me había perdido muchas cosas emocionantes por no saber verlas. Incluso mi pueblo y alrededores están plagados de lugares increíbles y de tradiciones centenarias que no había sabido apreciar.
16/3/14
De historias y castillos
Ya lo iba necesitando. Por supuesto que me refiero a salir de la ciudad para hacer un poco de turismo aunque sólo fuese a una media hora del centro. Y es que, sin saberlo, al lado de Madrid podemos encontrar lugares impresionantes que pasan desapercibidos por estar un poco alejados.
Ese es el caso de Manzanares el Real, un pueblecito cerca de la Sierra de Madrid en el que ya había estado anteriormente. Me gustó tanto, que quise volver. No hubo ningún problema cuando se lo comenté a mi primo y a mi hermano (mis compañeros de piso y de vida) porque jugaba con una baza a mi favor: tiene un castillo.
10/3/14
Las pequeñas (grandes) cosas
Cuánto
he tardado en actualizar, lo sé. Pero a veces la vida, en lugar de ofrecerte
caminos rectos y controlados te ofrece laberínticos senderos a los que les
debemos más imaginación y ganas. He estado bastante ocupada intentando planear
el futuro de nuevo. Al final, acabé como siempre, sin planes de futuro pero optando
por las improvisaciones que traen alegrías.
De
alegrías precisamente quería hablar hoy, pero de las pequeñas. Los detalles que
pasan desapercibidos pero que en mí generan una euforia desmesurada y me
producen unas ganas tremendas de bailar y saltar por la casa (literalmente,
tengo testigos). Hoy os voy a hablar de las pequeñas alegrías y de la gran
felicidad. He vuelto muy ambiciosa de mi crisis de identidad.


