Después de muchísimo tiempo sin pasar por aquí, he decidido volver. Sobre todo, porque cuando me ausento, comienza a crecer una espinita dentro de mí que me recuerda que escribir este cuaderno de viaje me hace feliz. Este año ha sido intenso, lleno de imprevistos y de cosas que hacer, así que hasta noviembre no pude cogerme unos días de vacaciones para escapar (sobre todo de mí misma). El destino elegido fue Marruecos por varias razones: no podía ser un vuelo de muchas horas, tenía que ser barato y queríamos salir de Europa.
Nunca había viajado a África y tenía ganas de conocer una pequeña parte de ese gran continente. Teniendo Marruecos a tiro de piedra, había que empezar por ahí. No hubo tiempo de preparar rutas, ni de pensar demasiado que íbamos a hacer una vez llegáramos a Marrakech. Sólo sabíamos que había 10 días por delante en los que descansar también era una prioridad. El mismo día que partíamos, compré una guía (mi favorita es la Lonely Planet) para tener una base en la que apoyarme para planear el viaje.


