19/3/13

Artista invitado


Pensando en mejorar el blog me di cuenta que no estaba mal invitar a alguien a participar en esta aventurilla, a compartir en este rincón su experiencia. Quién mejor que Ester Muñoz, periodista que cruzó los mares para ser Au Pair. Como siempre decimos en este club, todo tiene su cara y su cruz. Aquí está su experiencia, que la disfruten:



El país no está en su mejor momento, necesito aprender inglés, y mi futuro, ¿donde está?, hay que emigrar. Pensamientos de este tipo ruedan continuamente por nuestra cabeza, algunos ya dieron el paso de adentrarse en este reto, otros están pensando en darlo, así que para éstos últimos ánimo y adelante.
Antes de dar el gran paso se nos plantean numerosas dudas, nos envuelve la incertidumbre. No obstante, no os dejéis vencer por ese miedo, hay más posibilidades de las que pensáis. Hoy vengo a hablaros de una de ellas, trabajar como Au Pair, un trabajo que “aparentemente” resulta fácil de encontrar y con el que dispones de alojamiento, trabajo y remuneración, y digo aparentemente porque cada vez está más solicitado y la búsqueda puede llegar alargarse por un tiempo, pero nada que se convierta en imposible.

Para aquellos que no estén al tanto de la tarea de una au pair intentaré hacer un breve resumen de aquello con lo que puedes toparte en dicho trabajo. La labor principal que toda au pair realiza es el cuidado de los niños, a cambio ella recibirá alojamiento (también hay posibilidad de live out), comida, una remuneración que puede oscilar entre los 60-100 libras a la semana (dependiendo de las horas) y lo más importante para la gran mayoría que se lanza a ejercer esta tarea, mejorar su inglés.
Por otro lado, al igual que en todos los trabajos, cosa que no debemos olvidar nunca, pues, ser au pair es un trabajo con horario y responsabilidades, tiene su lado positivo y negativo. Comenzaremos por el negativo para no despedir el post con un mal sabor de boca.

La felicidad está en el camino.
Quizás algo que se echa en falta es un poco de independencia. Dispones de habitación propia pero si, como en mi caso, has vivido fuera de casa durante un tiempo puede resultar extraño e incluso a veces algo incómodo volver a convivir con una familia, la cual no conoces prácticamente. Otra cosa a tener muy en cuenta es el denominado “houselight work”, las tareas del hogar que muchas veces no son nada “light”. No todas las familias necesitan que limpies la casa, hay excepciones (algunas disponen de “cleaner”), pero en gran parte de familias inglesas se tiene un horario de limpieza, normalmente por las mañanas. La limpieza no tiene que porque ser un problema, ya que no serás el único que lo haga, pero verdaderamente ser Au pair solo implicaría el cuidado de los niños, por lo que si puedes evitar la limpieza u otras tareas mejor.

Lo peor llega cuando comienzan a pasar los días y ves como la familia que al principio la llegaste a ver incluso idílica pasa a ser todo lo contrario. La explicación, yo diría mala suerte. Llegados a ese punto no hay que tirar la toalla, ante todo intenta hablar con ellos, si te sientes mal por algo pueden entenderte y resolveríais el problema. Si por el contrario ese malestar perdura durante días e incluso semanas no lo dudes “change”, no permitas que nadie te impida disfrutar de esta experiencia, comienza una nueva búsqueda, y nunca, reitero NUNCA te subestimes, hay muchas familias llenas de valores y con ganas de acogerte.



Y, olvidado este mal trago pasamos a lo bueno, a aquello que aunque pasen los años recordarás porque sabes que mereció la pena, estoy hablando de los amigos. No te preocupes los tendrás, aunque al comienzo sea duro y veas pasar el tiempo todo llega. No olvidarnos de que nos encontramos en país extranjero, hay miles de lugares desconocidos que podrás visitar en tus días libres, no desaproveches la oportunidad. Otro punto, la familia, TU familia, porque pasado el tiempo te han hecho ser como uno más y estoy segura que cuando partas hacia otro lugar tu estómago sentirá un pequeño nerviosismo debido a tu marcha, sabes que los echarás de menos. Y por último, el aprendizaje del inglés, esa meta que al pisar suelo británico veías tan lejana y a la vez te aterrorizaba ha quedado atrás, superaste con creces la carrera y sabes que continuarás superando muchas más.

Ester Muñoz.

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