16/7/13

Wedding in Nepal


El domingo el despertador sonó antes de lo habitual. La acción de levantarme, que en el día a día me cuesta horrores, fue mucho más fácil que de costumbre: me preparaba para asistir a una boda nepalí. Cuando me invitaron, casi exploto de alegría, no podía estar más contenta. Presenciar una boda en el corazón de Nepal solo tres semanas después de mi llegada era mucho más de lo que me esperaba.

Mi afición a estas celebraciones viene de lejos. Mi familia es enorme, y desde bien pequeña he ido a decenas de bodas. Desde que tengo uso de razón, me han interesado todos los detalles tanto los románticos como los más técnicos y vivir algo así en una cultura totalmente diferente, no tiene precio.

En Nepal se pueden dar tres tipos de bodas según la religión y la cultura (sherpa, hindú o budista) y son muy distintas entre si. Yo asistí a una tradicional boda hindú, con sus impresionantes saris y sus joyas.

Normalmente este tipo de bodas duran varios días y el último (en el que yo estuve) es en el que los padres de la novia le dan la mano de ésta al novio. Antes de esto se estudian los horóscopos de los novios, se mira si son compatibles y según la carta astral de cada uno, se adjudica la hora a la que deben casarse. 

La primera parada, fue en la casa del novio, donde esperaban amigos y familiares mientras él se vestía con un traje tradicional. Llegó la banda de música y después de varios rituales estaba todo listo para ir a casa de la novia a terminar la celebración.

Cuando llegamos a casa de la novia, todo estaba a punto. Telas de colores decorando el jardín, mesas y sillas para los invitados, comida preparada y varios altares donde se oficiaría la ceremonia. Por suerte, pude colarme al altar principal y hacer varias fotos de algunos detalles curiosos.

Después de varios rituales en los cuales no entendí prácticamente nada, apareció la novia. Para mí este es uno de los momentos más importantes, cuando los novios se miran por última vez como solteros. Esta vez, en cambio, la sensación fue distinta.

La novia llegó espectacular, con un impresionante sari rojo y llena de joyas. El rojo en la cultura hindú, es el color que simboliza el matrimonio, según me han explicado más tarde y siempre se casan vestidas de este tono. Pero cuando ésta entró al altar, me sorprendió ver como ni siquiera se miraron entre ellos y su cara era el fiel reflejo de la tristeza. Me dijeron que esto suele ser así, porque es el último día que pasa en casa de sus padres, ya que a partir de la boda se va a vivir con su marido.

Aquí os dejo unas cuantas fotos de los invitados y de los novios, para que os hagáis una idea del colorido que hay en este tipo de actos y disfrutéis tanto como yo.














P.D. La nueva cabecera es obra de Enrique Sánchez y no puedo estar más agradecida. Sus dibujos siempre me sorprenden y sus ideas no tienen fin. Gracias a él el blog va cogiendo forma poco a poco.
P.D.2. Algunas de las fotos son de V, que quiso hacer de reportero mientras yo grababa vídeos. Si tengo tiempo montaré un pequeño vídeo resumen para que viváis esto casi de la misma forma que yo.

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