9/9/14

Lo que me gusta de Croacia


Aunque todo el mundo anda ya con el "Síndrome de la Vuelta al Cole" yo me quiero dar unos días de margen para seguir soñando con las vacaciones. Este año he tenido la suerte de vivir un verano increíble, he visitado lugares impresionantes y he compartido momentos con la gente que más quiero.  Como conté en los propósitos para el verano, las vacaciones las pasaría con mi familia en Croacia. 


Nos habían hablado maravillas de este país, que tan de moda se está poniendo. Aún así nunca (nunca) nos habríamos podido imaginar todas las cosas preciosas que nos íbamos a encontrar en estos 10 días de ruta. Muy difícil elegir entre todas las cosas buenas que tiene Croacia, pero vamos a hacer un intento. Aquí va otra de mis listas con lo que más me gusta de Croacia.



La compañía. Un viaje no es nada si no llevas la compañía adecuada. Esto no me lo ha dado Croacia, esto me lo ha dado el azar y la vida. La mejor compañía para un viaje extraordinario. Agradecida de poder compartir momentos tan interesantes con ellos.

Los lugares intransitados. Un croata me comentaba que de unos años a esta parte el turismo había aumentado de forma exponencial en el país. Se nota porque (todavía) no hay grandes cadenas hoteleras ocupando lugares paradisíacos. Quizás por eso, hemos tenido la suerte de encontrarnos con playas rocosas desiertas, donde sólo estábamos nosotros y con ciudades donde el turismo parece no haber llegado aún. Esto es una fortuna difícil de conseguir pero que todavía existe.


La comida. Sabor a Mediterráneo puro, pescado fresco, marisco. Un lujo al alcance de la mano, porque si el sabor es exquisito el precio es mejor. Gracias a las conversaciones con los locales descubrimos en Split el mejor lugar para comer, el Fife. Un restaurante de comida típica croata a precios muy bajos. No fuimos los únicos que supieron valorar las maravillas de este restaurante porque estaba lleno a cualquier hora del día.

Los recovecos con encanto. Si algo tiene el país es magia. Cada calle que tomas, cada esquina que giras es un pequeño museo al aire libre. Para los amantes (como yo) de las cosas bonitas, esto es el paraíso. Todo es fotografiable, hay una necesidad enorme de congelar momentos, detalles.


Los momentos de incertidumbre. Más de una vez en nuestra ruta, nos hemos topado con la incertidumbre de no saber lo que deparará el día de mañana. Una gozada para los que creen que la aventura es la forma más pura de viajar. En Croacia la gente es de personalidad fría pero muy amable. No importa si viajas allí con los planes poco estudiados, siempre encontrarás a alguien que te ayude. Y siempre encontrarás una alternativa bellísima detrás de cada duda.

Las puestas de sol. Para una apasionada de las puestas de sol, disfrutar de un atardecer rodeada de montañas, mar e islas es uno de los mayores placeres de la vida. 


Podría seguir y no terminar nunca. Los paisajes, las terrazas, las calas. Uno de los mejores consejos que nos dieron antes de partir fue: "Id donde prefiráis, vayáis donde vayáis vais a volver encantados". Así ha sido. Elijas la ciudad que elijas, interior o costa, parques naturales o playas, todo es para guardar bajo llave en el cajón de la memoria dedicado a los paraísos en la tierra.

Yo lo tengo bien cerrado, pero lo dejo a mano para disfrutar de cuando en cuando de todos los recuerdos y las experiencias que me ha dejado Croacia. Un país único, que espero no termine estropeado por el turismo de masas y que siga con el característico espíritu marinero en cada uno de los detalles que la definen.
Ana

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