14/12/13

Vídeo: Nepal Televisión



Lo mejor de ser periodista, sin duda, es conocer situaciones que de otra manera sería difícil llegar a ver. El tiempo que pasé haciendo los reportajes para la televisión nepalí, me ha regalado varios de los mejores momentos de mi vida. Poder ver en primera persona como vive la gente de las zonas más remotas de Nepal, las situaciones con las que lidian a diario y la falta de cosas que nosotros consideramos básicas es duro. Pero también es enriquecedor.

Siempre te reciben con una sonrisa, siempre tienen palabras bonitas y amabilidad para compartir. Nunca un mal gesto, incluso aunque la historia de su vida sea desgarradora. Ayer lo pensaba, ¿cómo es posible estar de mal humor en países desarrollados donde lo tenemos prácticamente todo? Aquí escasean los bienes materiales, incluso algo tan básico como el agua corriente. No tienen nada y quizás por eso te lo dan todo.

El reportaje que hicimos ese día fue sobre la organización Karuna Foundation, una ONG que ayuda a niños discapacitados de las zonas más pobres de Nepal. Una labor tremenda, ya que las familias no saben enfrentarse a estas realidades y no tienen medios para ello. Por esto, no sólo necesitan materiales como sillas de ruedas o audífonos, necesitan conocer de cerca la enfermedad de sus hijos para que el día a día sea más llevadero para todos.

La historia que más me impresionó fue la de Pria, una niña con parálisis cerebral que vivía en las montañas con su familia. Era tremendamente complicado acceder a su casa ya que había que bajar caminos empinados, cruzar ríos a pie y andar por zonas rocosas. Si no fuese por el trabajo de esta organización, probablemente nunca hubiese conocido nada más que la casa en la que vive. Gracias a ellos había recibido una silla de ruedas con la que será más fácil transportarla al médico más cercano cuando la ocasión lo requiera.

Estaba aprendiendo a escribir y se emocionaba cuando nos enseñaba como escribía su nombre. Sonreía y se sorprendía al vernos con una cámara. Pero enseguida se acostumbró a ella y se hizo con todos nosotros. 

Conocer a Pria y a su familia fue emocionante. Historias como la suya tienen que ser contadas, y yo estuve encantada de poder hacerlo. No puedo decir nada más que GRACIAS por recibirme como me recibieron, por tratarme como una más y por hacerme partícipe de sus vidas. 

3 comentarios:

  1. Un "olé" a lo grande y con baile de sevillanas y todo, por ti y por tus entrevistados. Tienes el poder de enseñar al mundo, abrirle los ojos y creo que este es el camino. (Diría también que a cambiarlo, pero eso lo tenemos todos, ¿no?)

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  2. Ana, descubrí ahora tu blog y me sentí muy identificada en tu historia (también soy periodista y viajera) y uno de mis sueños es hacer una experiencia así, estuve en tailandia trabajando como voluntaria y grabé todo el proceso. Dondé se pueden ver estas entrevistas? Quiero verlas! Un abrazo desde Argentina.

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    1. Hola! Qué bien conectar con gente tan parecida, aunque estemos a mucha distancia! Las entrevistas que realizamos eran para un programa de la TV nepalí y en mi poder sólo tengo los brutos con los que hice este pequeño trailer. Buscaré en la web y preguntaré a mis compañeros, porque probablemente tengan algún programa subido a youtube. Cuando sepa algo te paso un link.
      Gracias por escribir y compartir. Me paso por tu blog!
      Un abrazo desde España.

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